Fundación Mapfre lleva sus «Tesoros de la Modernidad» a Sao Paulo con Dalí, Picasso y Degas

Obras de Pablo Picasso, Joan Miró y Salvador Dalí forman parte de la  colección «Tesoros de la Colección Fundación Mapfre», que estará abierta en el museo Lasall Segall de Sao Paulo hasta el 23 de agosto.

Con un conjunto de obras comprendidas entre el siglo XIX y la mitad del siglo XX, sus organizadores estiman que la muestra lleva a la capital paulistana la esencia de la modernidad sobre el papel. La exposición también incluye trabajos de Gustav Klimt, Matisse, Paul Klee, George Grosz, Eduardo Chillida y Alexander Archipenko.

Pero el nacimiento de la modernidad no podría entenderse sin Edgar Degas (1834-1917), uno de los grandes dibujantes de la historia y que también trazó sus famosas bailarinas en carboncillo sanguina sobre papel de calco. Su obra «Las dos bailarinas» (1890) es una de las piezas que componen el recorrido donde hay obras con valores individuales superiores al millón de euros. Entre ellas está «Mademoiselle Léonie» (1910) -Crayón y tinta china sobre papel de 64,3 x 49,5 centímetros-, un importante dibujo de Picasso que la fundación compró hace unos años a la familia del pintor .

Con un espíritu plenamente vanguardista, la exposición se adentra en las tendencias más avanzadas del arte contemporáneo: el dadaísmo de Charchoune, Picabia o Schwitters y el surrealismo de Óscar Domínguez, Joan Miró o Salvador Dalí, informó Efe.

«Mapfre tiene una tradición importante de impulsar las inversiones en cultura, es importante dentro de nuestra estrategia aquí en el país», según explicó a Efe el presidente da Mapfre en Brasil y representante de la Fundación, Wilson Toneto.

A partir del círculo parisiense de André Breton, el surrealismo permaneció en la cultura española durante muchos años, tal como se ve en las formas puras y primitivas de Julio González o Alberto Sánchez, así como en las primeras obras de Antoni Tapies (1923-2012), quien acabó siendo «informalista».

La colección se frena en la mitad del siglo XX, «donde las disciplinas comienzan a mezclarse» y «el arte se convierte en otra cosa», de acuerdo con Bozal. Un ejemplo de esa actitud se encuentra en el dibujo de Eduardo Chillida incluido en la exposición, el cual combina la calidad del dibujo propiamente dicho con las calidades escultóricas del hierro y la madera.