Brasil promueve destinos turísticos «no tradicionales» para el feriado de Semana Santa

Argentina es el país del mundo que más turistas envía a Brasil, pero la mayoría de los viajeros optan por los destinos usuales: litoral paulista, Río de Janeiro y Florianópolis. Las autoridades brasileñas buscan promover nuevas rutas a sus vecinos de Argentina y el resto de Suramérica para el feriado de Semana Santa.

Redacción de RB._La amplia oferta de vuelos entre Argentina y Brasil -que incluye servicios directos a Belo Horizonte, Salvador, Recife, Curitiba y Brasilia, además de los tradicionales Sao Paulo, Rio de Janeiro y Porto Alegre- acorta distancias para los viajeros argentinos. La proximidad del «feriado extra large» que se iniciará el 29 de marzo y concluirá el 2 de abril (feriado en Argentina), ofrece la oportunidad para explorar playas, ciudades y encantadores circuitos turísticos, incluso algunos no tradicionales y destinados a públicos específicos.

Embratur, el Instituto Brasileño de Turismo, sugiere cuatro recorridos de corta duración, ideales para aprovechar a pleno los próximos feriados en el país más visitado por los viajeros argentinos.

Belo Horizonte, Ouro Preto e Inhotim

Belo Horizonte -apodada cariñosamente «beagá»- fue la primera ciudad brasileña que se fundó con un plan maestro, a fines del siglo XIX. En el siglo pasado, el gran arquitecto Oscar Niemeyer (1907-2012), creador de los más majestuosos edificios de Brasilia, dejó su legado en la ciudad con el Conjunto Arquitectónico de Pampulha, que se compone por la Iglesia de Pampulha, el Yatch Tennis Club, la Casa de Baile y el Casino. Belo Horizonte es además la sede de una de sus últimas obras, la Ciudad Administrativa Presidente Tancredo Neves, construida en 2010.

Ademas de su arquitectura, paisajismo y calles empinadas, la capital de Minas Gerais es célebre por su gastronomía, donde el cerdo, el feijao (porotos), la harina de mandioca, quesos frescos, las verduras y frutas frescas son la base de todas las recetas, cuyo producto final se conoce popularmente como «comida minera». El «feijão tropeiro», queso minero, el «torresmo» (chicharrón) y la cachaça serán ingredientes infaltables de cualquier incursión en la ciudad y sus alrededores.

Una de las ventajas de Belo Horizonte es su cercanía con dos polos culturales imperdibles de la región: la ciudad histórica de Ouro Preto y el museo a cielo abierto de Inhotim, en la localidad de Brumadinho.

La ciudad colonial de Ouro Preto (en la foto), fundada a fines del siglo XVII, es conocida por su arquitectura barroca y monumentos que cuentan la historia de la fiebre del oro que se vivió entre los siglos XVII y XVIII. Sus laderas empinadas, artesanías y ambiente bucólico permiten a los visitantes un viaje en el tiempo, incluso para quienes se hospedan en sus posadas y hoteles de apariencia más contemporánea.

Otra experiencia inolvidable para el viajero será Inhotim, a 60 kilómetros de Belo Horizonte. Se trata de un museo a cielo abierto enclavado en un bosque de 110 hectáreas, con obras de grandes artistas brasileños contemporáneos como Cildo Meireles, Adriana Varejão, Doug Aitken, Chris Burden, Cristina Iglesias, Helio Oiticica, Vik Muniz y Tunga. Además de sus galerías, Inhotim ofrece experiencias de arte interactivo y una colección de 4.200 especies de plantas originarias de diversos continentes, constituyendo un paseo inolvidable para grandes y chicos.

Más información del destino:
http://visitbrasil.com/es/estados/minas-gerais.html
http://visitbrasil.com/es/destinos/belo-horizonte.html

Naturaleza e historia: Porto das Galinhas-Recife-Olinda

Con vuelos directos desde Buenos Aires, Recife es la puerta de entrada al Noreste de Brasil y también una de las mayores economías de la región. La ciudad es vibrante y posee una excelente infraestrutura turística y de entretenimiento, además de atracciones como la costanera de Boa Viagem, el Parque de las Esculturas, el Marco Zero (el punto exacto donde se fundó la ciudad), que a su vez está rodeado de tiendas de artesanía y bares pintorescos y -también en el centro histórico- la primera sinagoga que se construyó en el continente americano.

A menos de media hora de Recife se ubica la ciudad de Olinda, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad. Sede de uno de los más célebres carnavales de Brasil, Olinda es un vibrante polo cultural y gastronómico de la región, y ofrece algunas de las mejores vistas marítimas de Recife.

A 63 kilómetros de Recife se encuentra Porto de Galinhas, una de las playas más bonitas y visitadas de Brasil por sus piscinas naturales de aguas cristalinas y oleaje casi inexistente. Porto de Galinhas es una estampa típica del Noreste, con sus jangadas (barcazas) que permiten a los turistas trasladarse a los recodos de los arrecifes de corales y visualizar cardúmenes de peces coloridos que viven en sus tibias aguas. En la ciudad homónima, las posadas, restaurantes y tiendas de artesanía reciben a turistas de todo el mundo atraídos por la belleza del paisaje y su ambiente vibrante.

Más información del destino:
http://visitbrasil.com/es/destinos/recife.html

Brasilia y Pirenópolis: arquitectura, tradición y naturaleza

La principal avenida de la ciudad, el Eixo Monumental, es el corazón de atractivos arquitectónicos como la Plaza de los Tres Poderes, el Palacio de Planalto, Congreso Nacional, la Catedral Metropolitana y la Torre de TV, desde donde se tiene una hermosa vista panorámica. A pocos minutos en auto de la capital -que tiene un clima agradable y sol durante diez meses al año- Brasilia cuenta con una robusta oferta de turismo rural, con haciendas y chacras donde se puede conocer la flora y fauna típicas de la sabana en la que se construyó la nueva capital.

Pirenópolis, una pequeña ciudad histórica a 150 kilómetros de Brasilia, es una opción que combina naturaleza, gastronomía de alto nivel, ambiente festivo y joyas arquitectónicas. Sus cascadas de agua cristalina están cercadas de senderos boscosos que permiten combinar aventura y relajación en los mismos parajes.

Más información del destino:
http://visitbrasil.com/pt/destinos/brasilia.html

Porto Alegre, Gramado y Canela

A menos de dos horas de avión de Buenos Aires, Porto Alegre depara a sus visitantes el esplendor de su paisajismo -es una de las ciudades más arborizadas de Brasil-, interesantes muestras de arquitectura bávara y una vibrante vida cultural: más de 50 museos y memoriales, 30 centros culturales y 30 teatros. La capital de Rio Grande do Sul cuenta con atracciones históricas en el centro de la ciudad (la renacentista Catedral Metropolitana, el centro cultural Gasómetro, el Memorial de Rio Grande do Sul), además de la costanera del Río Guaíba, donde los locales suelen ir a contemplar la puesta del sol. En la Ciudad Baja se concentra la mayoría de los bares, casas nocturnas, chocolaterías y las típicas «churrascarías».

A un paso de Porto Alegre están las ciudades de Gramado y Canela, legado de la inmigración alemana e italiana, con su arquitectura inspirada en las antiguas ciudades europeas y canteros de flores en cada rincón. La abundante naturaleza y cascadas de su geografía permiten a los turistas la práctica de navegación a pedal, trekking, mountain bike, canyoning y tirolesa. Las ciudades más célebres de la «sierra gaúcha» son también generosas en su oferta gastronómica, con desgustaciones de vinos en bodegas y hasta un Museo del Chocolate. El clima ameno favorece la oferta de spas y atracciones de agroturismo ideales para toda la familia.

Más información del destino:

http://visitbrasil.com/pt/destinos/porto-alegre.html
http://visitbrasil.com/pt/destinos/gramado.html
http://visitbrasil.com/pt/destinos/canela.html