Por decreto, gobernador de Río de Janeiro declara a la caipirinha como patrimonio inmaterial

La caipirinha, el coctel más típico de Brasil en el mundo, fue declarada como patrimonio cultural, histórico e inmaterial del estado de Río de Janeiro.

El cóctel hecho con cachaza (aguardiente de caña madurado), hielo, azúcar y limón ya es considerado patrimonio de Río de Janeiro en un decreto publicado este jueves (24) en el Diario Oficial. «Queda declarada como patrimonio cultural, histórico e inmaterial del estado de Río de Janeiro la caipirinha, bebida símbolo de Brasil«, determinó el gobernador  Wilson Witzel en su decreto.

Para Witzel la caipirinha es tan emblemática de Río de Janeiro como el samba, el carnaval o monumentos cariocas como el Corcovado o el Pao de Açucar.
Según los historiadores, la bebida nació en el interior del vecino estado de Sao Paulo en el siglo XIX y solo llegó a Río de Janeiro en el siglo XX. El coctel se extendió rápidamente por todo Brasil debido a que fue declarado como la bebida preferida por los artistas que participaron en la Semana del Arte Moderno en febrero de 1922, un evento que se considera como el marco del nacimiento del modernismo en el país.
«La caipirinha es un movimiento cultural y una forma de identificación de Río de Janeiro», justificó Paulo Ramos, autor y ponente de la ley finalmente sancionada y que se dice un apasionado por la bebida. La caipirinha es el único coctel brasileño reconocido internacionalmente por la International Bartenders Association (IBA), lo que le garantiza una certificación de origen.
Las autoridades nacionales han adoptado cuidados para garantizar los derechos sobre la bebida. Tales normas, por las que se formaliza su registro ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), tienen por objetivo dejar claro que la caipirinha y la cachaza son productos brasileños y evitar que empresas extranjeras las utilicen como marcas en el mercado internacional. El decreto establece que solo puede ser llamada caipirinha, «bebida típica de Brasil», la bebida elaborada con cachaza, limón y azúcar que tiene entre un 15% y un 36% de volumen en graduación alcohólica y que es servida a 20 grados celsius.
El decreto no considera como caipirinha a las variaciones muy comunes en cualquier bar brasileño como la «caipivodka» (que sustituye el aguardiente de caña por vodka) y la «caipifruta», que cambia el limón por otras frutas de estación como la maracuyá, frutilla o ciruela.
Según datos del Instituto Brasileño de la Cachaza, Ibrac, actualmente, la bebida se exporta a más de 60 países, existen más de 6.300 marcas registradas y el sector genera alrededor de 600.000 empleos directos e indirectos en Brasil.