Seis claves para disfrutar los encantos de Curitiba

Sede del encuentro entre Athletico Paranaense y Peñarol en la carrera por la Copa Libertadores, la capital de Paraná es un ejemplo de calidad de vida, accesibilidad para los visitantes y sistema de transporte modelo para moradores y turistas. Algunos de sus encantos, accesibles en una visita rápida, a continuación.

Arena da Baixada

Es la sede del Athlético Paranaense y un ícono de la ciudad; fue reinaugurado en 2014 para el Mundial, justo 100 años después de su construcción. Queda cerca del centro, en el Barrio de Agua Verde. Al lado queda uno de los mejores puntos de la ciudad, Batel, barrio con buenos hoteles y gran concentración de bares, restaurantes y shoppings. Desde Batel se llega al Arena da Baixada en una caminata de media hora y 10 minutos de taxi. Las céntricas Praça da Espanha y Largo da Ordem son los puntos donde la hinchada del Paranaense se reúne a celebrar los triunfos de su equipo.

Jardín Botánico

Postal principal de la capital de Paraná, el Jardín Botánico de Curitiba es el símbolo más conocido de la ciudad, célebre por su invernadero de vidrio, inspirado en el Palacio de Cristal de Londres. El parque, con una superficie de 245 mil m², está lleno de jardines, áreas de picnic y varios escenarios para fotos hermosas. Dentro del invernadero es posible ver especies de plantas típicas de áreas tropicales. El jardín externo tiene un estilo mucho más francés, con hermosos diseños, fuentes y cascadas.

Linha Turismo

Linha Turismo es un circuito de ómnibus diferencial, especialmente dedicado a los viajeros que quieren conocer la ciudad. La ruta se realiza en un autobús panorámico de dos pisos con paradas en todos los puntos más importantes de la capital paranaense; permite cinco embarques -a elección- a cada pasajero y llega a 24 puntos turísticos, con salida en la céntrica Praça Tiradentes y parada final en el Centro Histórico.

Parques y lagos

Premiada por sus iniciativas de sustentabilidad, la capital del estado de Paraná se enorgullece de ser una de las más verdes de Brasil. Sus 49 parques y bosques -según datos del gobierno municipal- comenzaron a forjarse desde principios de la década de 1970, cuando el urbanista y arquitecto Jaime Lerner se convirtió en el alcalde de la ciudad. Desarrollados para reducir las inundaciones en la ciudad y ofrecer más opciones de ocio, los parques en Curitiba se han convertido en la tarjeta de presentación local. Imperdibles las capibaras en el Parque Barigui, la puesta de sol en el Parque Tanguá y una recorrida por el lago del Parque São Lourenço. Para vincular los parques con la historia, conviene seguir la ruta del Bosque Papa João Paulo II, Bosque Alemão, Parque Tingui o el Passeio Público. Los parques cuentan con monumentos conmemorativos y homenajes a inmigrantes polacos, alemanes, árabes y ucranianos que poblaron la ciudad en los siglos XIX y XX.

Transporte público

El principal medio de transporte público en la capital de Paraná es el autobús, ya que no hay metro. El sistema rodoviario urbano -creado en los años 1970- es poco usual en América Latina, al ser integrado: se paga un solo boleto -antes de subir- y se toman todos los ómnibus necesarios para llegar a destino; para ello basta ir a los tubos (las paradas en forma de burbuja) o terminales determinados. Hay más de 250 líneas y 30 terminales en el sistema, que para quienes no conocen puede resultar complejo, por lo que conviene el uso de alguna aplicación de transporte para orientarse. Los vehículos transitan por sendas exclusivas, lo cual facilita la movilidad, salvo en horas de alta circulación.

Centro Histórico

Para conocer el alma de la ciudad, son más que recomendables el Museo Paranaense, que ofrece colecciones dedicadas al desarrollo del estado de Paraná y sorprende con la calidad de las instalaciones. Otro imperdible es el Museo Oscar Niemeyer – MON, donde se encuentra la mejor colección de arte de la ciudad; la Opera de Arame y la cantera Leminski, son dos postales de la ciudad donde se combinan los conciertos con la increíble vista de la naturaleza. Una vuelta por el centro también abrevará en los teatros Guaíra y Paiol, este último dentro de un hermoso edificio circular, construido en 1874 para servir como un arsenal de pólvora y municiones. Si le queda un poco de tiempo, tome nota de los interesantes Museo de Arte Contemporáneo de Paraná, Museo del Holocausto y el Museo del Ferrocarril.

Paseo en tren

El viaje a la cercana localidad de Morretes (a 67 kilómetros de Curitiba) es un clásico entre locales y turistas: el viaje comienza en el Terminal Ferroviário de Curitiba, de donde sale el tren diariamente a las 8.15 y toma la Estrada de Ferro Morretes-Curitiba, inaugurada en 1885. La locomotora avanza por el paisaje verde de la Serra do Mar y por lugares que impresionan; son 30 puentes, algunos de los cuales muy altos, y 14 túneles. El trayecto tiene 150 km y tarda tres horas; Morretes, una encantadora ciudad de montaña, también se puede recorrer en pocas horas.

 

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