Temporada de descuentos: tres opciones para combinar trabajo y placer en Brasil

Con varios polos de actividad económica distribuidos en su geografía continental, Brasil ofrece la posibilidad de combinar trabajo y placer en visitas a varias de sus capitales, con acceso fácil a bellezas naturales. A continuación tres destinos imperdibles para disfrutar en temporada baja.
Sao Paulo, Ilhabela y Praia do Bonete
Desde agosto, São Paulo pasó a ser uno de los pocos lugares del mundo que se pueden visitar de gratis: la aerolínea GOL lanzó el servicio de escala (stop over) para que los pasajeros con vuelos internacionales y locales con conexiones en los aeropuertos de Guarulhos, Congonhas o Viracopos puedan hacer una parada intermedia en las ciudades de São Paulo o Campinas, y permanecer alojados hasta dos noches, sin costo adicional.
La novedad, anunciada en asociación con el gobierno del estado, es parte de la iniciativa «São Paulo Para Todos», una campaña para fomentar el turismo en el mayor estado de Brasil. La opción de stop over gratuito sólo está disponible para quienes compren sus pasajes a través del sitio web de la aerolínea.
São Paulo es la capital del estado más rico y la ciudad más poblada del país, con mas de doce millones de habitantes. En “la dura poesía concreta de sus esquinas” se inspiró Caetano Veloso para componer su célebre “Sampa”, himno informal de una metrópolis que tiene una imponente actividad corporativa, gastronómica y cultural: un evento cada seis minutos, según informa oficialmente el gobierno municipal.
Con varios vuelos semanales desde Perú, São Paulo ofrece la oportunidad perfecta para una escapada rápida de aquellos que que viajan por trabajo. Uno de los destinos con más encanto es el archipiélado de Ilhabela, a 210 kilómetros de la capital. Allí se encuentra la mayor isla marítima de Brasil, con 340 kilómetros cuadrados, 150 kilómetros de costas y mínimas probabilidades de lluvia entre los meses de abril y septiembre.
El 85% del territorio de Ilhabela es una zona de preservación ambiental, con áreas urbanizadas y también decenas de playas, 400 cascadas, montañas rocosas (sólo accesibles en barco) e infraestructura para actividades deportivas náuticas y terrestres. La Cachoeira do Gato, la Ilha das Cabras,  Baía dos Castelhanos, Praia do Julião y la Praia do Curral están entre los parajes más concurridos. Un paseo imperdible es la Praia do Bonete, considerada una de las diez mejores playas de Brasil. Ubicada en una reserva natural a la que sólo se puede acceder por barco o por un camino de 12 kilómetros durante el cual se atraviesan parajes de selva tropical con ríos y cascadas, Bonete es una ensenada de ensueño, poco concurrida y cuya playa tiene unos 600 metros de extensión y oleaje intenso.
Salvador y Praia do Forte
La capital de Bahía es la cuarta mayor ciudad de Brasil, donde la simpatía y tranquilidad de sus habitantes contrastan con el ritmo vertiginoso de sus autopistas y vías rápidas, malls gigantes, intensa actividad económica y una importante actividad cultural. Bahía, que fue la capital de Brasil hasta 1763, hace gala de su legado africano (es conocida como la «Roma Negra»), posee una gastronomía característica en la que predominan los frutos de mar, las especias y los derivados del coco. Además de ser la sede de uno de los más animados carnavales del país, su centro histórico, el Pelourinho, es considerado por la UNESCO Patrimonio Histórico de la Humanidad.
Salvador está cercado de bellezas naturales, como la Costa dos Coqueiros, la Costa do Dendê y el Parque Nacional Chapada Diamantina. Pero entre las más accesibles está Praia do Forte, una de las más bellas de la región Noreste.
Situada a 80 kilómetros de Salvador viajando por la célebre Estrada do Coco, con sus características filas de cocoteros, es conocida como la Polinesia Brasileña. Praia do Forte es un enclave de ecoturismo con una extensión de 10 kilómetros de playas, dunas y arenas blancas, con aguas calmas, cristalinas y tibias. En la región hay una buena infraestructura de servicios y emprendimientos imperdibles como el Proyecto Tamar, dedicado a la preservación de tortugas marinas en peligro de extinción.
Curitiba, la ciudad de los parques
Premiada por sus iniciativas de sustentabilidad, la capital del estado de Paraná se enorgullece de ser una de las más verdes de Brasil. Sus 49 parques y bosques -según datos del gobierno municipal- comenzaron a forjarse desde principios de la década de 1970, cuando el urbanista y arquitecto Jaime Lerner se convirtió en el alcalde de la ciudad. El circuito de parques puede ser recorrido por la Linha Turismo, una línea de ómnibus que recorre 26 atracciones de la ciudad, con derecho a tres paradas sin cargo.
El más célebre es el Jardín Botánico, que recibe a los visitantes entre flores y jardines geométricos, y guarda no sólo un Museo Botánico y un bosque de araucarias, sino un invernadero conocido como «estufa», en forma de palacio de cristal. Entre los imperdibles están también el Parque Tanguá (indispensable conocer el jardín francés y el mirador con vista a todo el paisaje); Parque Barigui (el mayor de la ciudad, y que abriga al Museo del automóvil)y el Bosque Zaninelli, donde funciona la Universidad Libre del Medio Ambiente. Antes de la despedida, una pasada por el Museo Oscar Niemeyer (1907-2012), uno de los más representativos de la obra del arquitecto brasileño por excelencia. Asistir a un concierto en la Ópera de Arame (alambre, en la traducción) no olvidarán la sensación de estar en un palacete transparente, suspendido entre un espejo de agua y un bosque tropical.
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