Spotify: un viaje musical por Brasil al ritmo de los clásicos de la Bossa Nova

Como ningún otro género musical, la Bossa Nova se convirtió en una marca indeleble de la modernidad cultural brasileña. A seis décadas de su irrupción, representa una síntesis apasionada e inteligente del mestizaje cultural en América Latina. En tiempos de confinamiento, nada mejor que repasar algunas de sus canciones emblemáticas y algunas versiones menos conocidas.


Garota de Ipanema (Girl from Ipanema), por Astrud Gilberto
La leyenda: en 1962, el poeta Vinicius de Moraes y el músico Tom Jobim compusieron en la mesa de un bar de Ipanema una canción celebrando la belleza de una adolescente que pasaba camino a la playa; acto seguido, boom global, con versiones en varios idiomas. La realidad es que los bares formaban parte de la rutina de los socios creativos, pero no para componer; el poema fue escrito por Vinicius en Petrópolis, y la música por Tom en su casa de la calle Barão da Torre, a pocos metros del bar Veloso, en Ipanema. El estreno fue en agosto de 1962 en la boite Bon Gourmet de Copacabana. El resto, sí, es historia.

Chega de Saudade, por João Gilberto
Es la canción fundacional de la Bossa Nova y fue grabada por primera vez el 10 de julio de 1958, fecha establecida como cumpleaños oficial de un ritmo que proyectaría a la música brasileña a nivel global, y a Río de Janeiro como su cuna. La técnica vocal y su forma de acompañarse con la guitarra -displicente a la hora de seguir el ritmo- hicieron de João Gilberto una estrella con lugar en la historia de la música popular mundial, junto a Vinicius de Moraes y Antonio Carlos Jobim.

O Pato, por Gilberto Gil
Sus compositores, Jayme Silva y Neuza Teixeira, la habían bautizado originalmente como Aves no Samba, y es la historia casi infantil de dos patos, un ganso y un cisne que se encuentran a la orilla de una laguna e improvisan un samba. Relanzada en 1961 en la voz de João Gilberto -quien ya era un artista consagrado en Brasil- fue un éxito incombustible, ahora clásico y con versiones de lo más heterodoxas, como las de Tito Puente o Natalia Lafourcade.


Samba do Avião, por Antonio Carlos Jobim. Dice la leyenda que la idea le surgió a Jobim -músico curtido en la bohemia carioca- en sus recorridos hacia aeropuerto Santos Dumont, donde compraba revistas y diarios con una vista privilegiada de la Bahía de Guanabara. Samba do Avião es su canto de amor al paisaje de la ciudad en la que nació y a la que dedicó frases definitivas como “Río, fuiste hecho para mí”.

O Barquinho, por Nara Leão. Compuesta a principios de 1960 por Roberto Menescal y Ronaldo Bôscoli, amigos y socios musicales que solían navegar y pescar en el litoral fluminense, especialmente entre Cabo Frio y Arraial do Cabo. El éxito más reconocido del dúo ha tenido diversas versiones en distintos idiomas; la de Nara Leão, musa de la Bossa Nova, es emblemática.


Chovendo na Roseira, por Elis Regina y Tom Jobim. Celebración de la naturaleza exuberante de Río de Janeiro, esta composición es un testimonio de la fascinación de Tom Jobim por la vegetación nativa como celebración de la vida y el arte. Chovendo na Roseira es parte del album “Elis & Tom”, grabado en 1974 en Los Ángeles, y considerado el mejor de la historia de la música popular brasileña.

Mais que nada, por Sergio Mendes y Brasil 66. Como integrante de la movida de la bossa nova, a comienzos de la década de 1960 el pianista Sergio Mendes dio el salto de su natal Niteroi a Estados Unidos (previa escala en la zona sur de la capital carioca), cuando el ritmo de Brasil le dio notoriedad internacional a sus artífices. Con un toque pop, Mendes logró el crossover sin complejos, con gran éxito de público y crítica.

With A Little Help From My Friends, Rita Lee. La versión del clásico de los Beatles en ritmo de Bossa Nova está muy bien logrado. El album donde se incluyó, Bossa ´n Beatles (2001), logra ser clásico, novedoso y divertido, un testimonio de sus influencias musicales.

Samba e amor, por Bebel Gilberto. Compuesta por Chico Buarque, es una alegoría a la bohemia: un sambista que dedica sus noches a hacer música, en pareja, mientras al amanecer el ruido de la ciudad insiste en despertarlo. “Yo hago samba y amor hasta más tarde, no tengo por qué dar explicaciones”, es su queja. Bebel Gilberto, la hija del precursor de la Bossa Nova, pone música al poema.

Corcovado (Quiet night of quiet stars), por Frank Sinatra. Considerado el mayor artista popular del siglo XX (sólo comparable en la década de 1960 a Los Beatles), Sinatra siempre estaba a la caza de novedades y pidió a Tom Jobim que viajara a Estados Unidos para trabajar juntos. El gran artista se adaptó al tono intimista que exigía la Bossa Nova y el resultado fue el mítico album titulado Francis Albert Sinatra & Antonio Carlos Jobim.

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